domingo, 17 de mayo de 2009

#44: Bloody Times

Los dias iban pasando, no habias esperado quedarte en esa casa tanto tiempo, ya habias perdido la cuenta de los dias, que dia era?, que hora era?, no tenias idea de nada, tu panzita era la que mas sufria debido al pan duro diario que te daban. Uno, solo uno. Por que tenia que ser tan mala?, que habías hecho vos de malo?, amar a una persona, lleva a la locura a otras… Habia días que no despertabas, simplemente no tenias las fuerzas suficientes para hacerlos, dormías dia y noche, sin comer… Caroline parecía no importarle, pero siempre intentaba despertarte para que comieras algo.
Llego el dia 16, según calculabas, tal vez había pasado mas tiempo pero no estabas segura de nada a esas alturas, un golpazo te despertó de golpe, la puerta se abrió de repente y Caroline salto al ver la figura de un hombre, que apenas podias distinguir su cara, pero el comparado con Caroline, ella era como una pequeña y frágil muñeca de porcelana, el hombre empezó a gritarle con desprecio unas palabras que no llegabas a entender debido al aturdimiento. Distinguiste solo algunas cosas…
Caroline: …Ya vete!, ella está bajo MI cargo, Sidney me la dejo a MI!, asi que por que no te vas?!. Eh?!
Las voces iban subiendo de tono conforme las palabras iban pasando, te levantaste con las fuerzas que pudiste, pues te habías dado cuenta que estaban hablando de vos, y que el todavía no te había visto, una vez parada, intentaste moverte, estabas apunto de lograrlo, de pasar por la sala siendo desapercibida cuando tu rodilla te venció, y caíste como costal de papas al piso, haciendo demasiado ruido.
Los ojos de ese gran hombre se posaron sobre vos, te estudiaron unos segundos, para luego acercarse con brusquedad haciendo caer todo a su paso, toda la sangre corrió de tu cara dando te fuerzas en las piernas para que corrieras, subiste las pequeñas escaleras con la esperanza de que el no pasara por ahí, lo hizo.
No pudiste evitar pegar un grito de panico ahogado por las pocas fuerzas que tenias, entraste a un cuarto y cerraste la puerta con la llavesita que había en ella. Temblando, te desplazaste despacio de frente a la puerta por la habitación, veias como el gran hombre trataba de abrirla, los golpes empezaron a aturdirte, todo se torno brillante, apezar de que el sol no entraba, era de noche.
Los golpes pararon, y escuchaste la angelical voz de Caroline.
Caroline: dejala!, ella esta bajo mi control, yo hago lo que se me da la gana con ella asi que de…- su voz fue callada por el sonido de un gran golpe que supusiste que ella recibió pues el grito de dolor salió de su inocente voz.
La puerta se abrió. Te encontraste cara a cara con tu perseguidor, una sonrisa se le dibujo en el rostro y se acerco lentamente a ti, los colores brillantes se tornaron en un telón blanco para después desvanecerse y quedar todo negro.

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